domingo, 21 de mayo de 2006

DE COMENTARIOS Y RECLAMOS

Advertía yo el 7 de mayo, antes de pronunciar mi "editorial-reclamo" de ese día, que, posiblemente alguien se disgustaría con el mensajero, minimizando el mensaje. Sin embargo, el reconocimiento fue unánime, recibí adhesiones, no sólo de Argentina, sino también desde Galicia y hasta de Brasil, no obstante, una persona que juzgó muy acertado lo expresado por mi en aquella ocasión, cree ahora, que era suficiente lo dicho y que, no debí volver a mencionar el tema al domingo siguiente. 
Esta opinión como cualquier otra, es absolutamente válida y digna de respeto, pero no la comparto, y explicaré el por qué de mi reincidencia en tocar el tema. Lo expresado el domingo 7, no fue un comentario periodístico, de serlo, por supuesto sería un absurdo repetirlo una semana después. Como dije antes, se trató de un "editorial-reclamo" y, el mismo, no fue hecho por un periodista, sino, por un gallego que se sintió absurdamente discriminado al leer el punto 1 del artículo 4, del proyecto de Estatuto de Galicia, del BNG, que dice: son gallegos todos los que viven en Galicia . Si gallegos son los que viven en Galicia -diría Perogrullo-, los que viven fuera de Galicia no son gallegos. Y eso, es lo que motiva mi reclamo -que por supuesto no tiene el mínimo tinte de política partidaria-, aspiro con él, a que el BNG modifique el discriminatorio texto, e iguale -como no puede ser de otra manera- nuestros derechos, con los de los que habitan en Galicia. Cuando ello ocurra, mi reclamo dejará de tener motivo.
Pero, en ese editorial del domingo 7 de mayo, no sólo hablé del Estatuto del BNG, también recordé entonces, las expresiones del actual conselleiro de Presidencia de la Xunta de Galicia, señor Méndez Romeu, en armónica sintonía con el rechazado texto que propone el BNG. A pocos días de conocerlas, consulté desde este mismo micrófono, en relación con tales declaraciones del conselleiro, al propio presidente de la Xunta de Galicia, ocasión en la que, con sinceridad, la respuesta del señor Pérez Touriño, no fue totalmente esclarecedora. Hoy, con sumo beneplácito y esperanza, quiero comentarles que, el presidente de Galicia, se comprometió, el pasado martes 16 de mayo, ante más de un centenar de emigrantes que participan del programa Volver de la Secretaría Xeral de Emigración, a trabajar para mejorar las vidas de las gallegas y de los gallegos del exterior porque, dijo: "ya es tiempo de cumplir la deuda histórica contraída con ellos, razón por la cual, el Gobierno gallego impulsará la creación del Valedor del Emigrante, que velará por la protección jurídica de los gallegos residentes en el exterior y por el ejercicio de sus derechos en igualdad de condiciones con los demás ciudadanos gallegos residentes en el país. 
Siguió diciendo el presidente gallego: "siento, y así lo expreso, el compromiso de trabajar para que el nuevo Gobierno gallego lleve también el cambio a la emigración. Por eso, me gustaría que se hagan voceros de que esta legislatura es, -lo está siendo ya-, la legislatura de la emigración. Estamos trabajando para todas y todos, sin pausas, llenos de ilusión, porque somos conscientes de que Galicia tiene una deuda con todas y todos ustedes". 
Emilio Pérez Touriño, hizo hincapié en su compromiso de: "garantizar la plena ciudadanía de los gallegos y de las gallegas residentes en el exterior".
Después de estas manifestaciones de nuestro primer mandatario, sólo me resta desear que todas las fuerzas políticas de Galicia coincidan en la aprobación de un estatuto moderno y equitativo para "a Nosa Terra", y que mi reclamo pase a ser meramente una anécdota. 

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