domingo, 3 de noviembre de 2002

En respuesta al diputado argentino Don Oscar González

Felizmente el caso Echarri se resolvió con la aparición de Antonio. El desgraciado caso del padre Grassi, según el raiting de "Telenoche Investiga" del último jueves, ha perdido mucho interés y entonces el nunca "bién ponderado" diario Clarín reflota el caso de los argentinos no admitidos en España. Lo hace a través de una nota publicada ayer bajo el título de "España agravia su propia historia", escrita por el señor Oscar González, diputado nacional de l Argentina, por el Partido Socialista. En relación a este tema yo ya dejé clara nuestra posición en la nota editorial del 20 de noviembre; no obstante deseo hacer algunas reflexiones relacionadas con la nota del señor diputado, quién comienza diciendo: "Recuerdo aquellos episodios de mi niñez, cuando al caer la noche, mis padres -cansados después del trajín cotidiano gracias al cual los inmigrante4s gallegos construyeron un destino para sus familias- acondicionaban ropa usada y acumulaban alimentos para ser enviados a quienes habían quedado en esas perdidas aldeas, sufriendo las penurias de la posguerra civil".
Si lo que quiere significar es que en España y principalmente en Galicia había muchas necesidades, eso, no es ninguna novedad. Ciertamente los españoles venían a la Argentina para huir de las penurias de su patria y, se encaminaban hacia este país -por muchos años, puerto de esperanza y tierra de promisión, para inmigrantes
de las más diversas regiones del mundo-, donde hoy en menor o mayor medida, pero en su totalidad, amamos y reconocemos lo que Argentina representó en nuestras vidas.
Sucesivas clases políticas incluída la actual (a la que pertenece el diputado González) hicieron que éste que era mirado como el gran paraíso acogedor de inmigrantes, hoy expulse a sus propios hijos. Los políticos y militares llevaron al país a una situación en la que, un grupo reducido de argentinos vive realmente muy bién -logicamente entre ellos están incluídos los diputados con sus altas dietas y jubilaciones-; acompañando a esta clase economicamente privilegiada, hay una gran masa (cada vez menor) de gente que trabaja y contribuye con sus impuestos al bienestar de los antes citados. Finalmente tenemos una cada vez mayor cantidad de gente sin perspectivas de futuro, en muy similar situación a quienes a través de los años dejaron sus paises para trasladarse a éste, los que yo -parafraseando a Eliseo Alonso- denomino el excedente para exportación. 
El señor diputado Don Oscar González, en realidad está preocupado (se desprende de su nota) porque no consigue destino para este saldo de exportación, él, lo que quiere es que los admitan sea como sea hoy en España y mañana seguramente en cualquier otro país. Señor González con todo respeto le digo que su preocupación como legislador y político argentino, no debiera centrarse en solucionar la admisión de argentinos en terceros países, vuestra urgente misión, la de todos los dirigentes de este país, es hacer que los hijos del mismo, no piensen en dolorosas partidas; que encuentren en él todas las oportunidades que tan generoso y rico territorio les debe brindar y que, cierto es, tuvimos en tiempos pasados todos los extranjeros. Si lo logran señor diputado, si ustedes hacen que nuestra juventud tenga el país soñado por sus padres y abuelos (para lo que tanto trabajaron). Ese día no sólo nadie pensará en emigrar sino que además ustedes los políticos, podrán volver a caminar libremente y con la frente alta por las calles como lo hacemos el resto de los ciudadanos. 

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